Andrés Santana

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«Hay diferentes caminos hacia la moralidad»

 

 

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Siendo prácticos en esta escena, nuestra moralidad ante la violencia nos pone entre las cuerdas y nunca mejor dicho…

 

Un boxeador recimina y pide que se marche de una sala a un individuo que supuestamente habría denigrado publicamente a su pareja y habría empujado a una menor. Actúa defendiendo a las dos chicas de forma pacifista durante la proyección de una película de animación delante de niños. El individuo, fuera de sí, insulta al boxeador hasta llegar a las manos.

Antonio Barrul, boxeador profesional golpea el cuerpo del agitado sujeto hasta dejarlo en el suelo. A continuación pide perdón a todos los presentes, y ya en redes sociales y en los medios, contó como lo vivío (Audio: 01:30)

Me pregunto: ¿cómo se puede parar a una persona fuera de sí?. Según el testimonio del boxeador se avisa a los vigilantes de seguridad pero no aparecen. Lo recomendable es que llegasen, al menos, dos que pudieran disuadir al agitador y echarlo de allí. Y hago un inciso aquí, sobre la situación de este tipo de profesionales porque según la normativa de seguridad privada, la Ley 5/2014, si pueden actuar si hay riesgo real para la integridad física de una persona o amenazas latentes. A pesar de ello, la UGT viene denunciando que en la práctica están desprotegidos jurídicamente y no disponen de las dotaciones necesarias para su ejercicio. ¿Y las fuerzas de seguridad del Estado? Hasta el Odeón Multicines de León, donde ocurre los hechos, hay algo más de diez minutos por carretera desde la comisaría de policía más cercana. ¿Qué se puede hacer en todo este tiempo?, ¿cómo podemos reducir al individuo?. El hecho de enfrentarse a un energúmeno da auténtico pavor pero claro, nuestra corteza prefrontal ventromedial y orbital recuerda a nuestra consciencia que toda esta injusticia no se puede tolerar. Aún así, está pasando ante nuestros ojos sin que movamos ningún dedo. ¿Cómo solucionamos esta dicotomia?.

¿Debemos desarrollar la destreza para llenarnos de valor e intervenir ante hechos así? Durante la historia se ha escrito mucha literatura, sobre todo, en el ámbito cinéfilo sobre el valor y la defensa ante un abuso público. El héroe de la ficción como el mito de Superman. Pero cuando la realidad nos apaga el televisor, la verdad nos sonroja y pasa muy de puntillas una pregunta muy necesaria para replantearnos: ¿sería práctico que la ciudadania tenga nociones de defensa personal?. Las autoridades nos recomiendan que la actuación del buen ciudadano pasa por esperar a las propias autoridades -entiendo que por responsabilidad- pero habría que señalar al elefante en la habitación y abrir el debate de que hay un tramo de tiempo en el que estamos totalmente desprotegidos -tanto víctimas como testigos- ante la toma de control absoluta del agitador de turno.

Tener la cualidad de este boxeador, es la mejor forma de ganar tiempo porque las hostilidades no estallan de golpe. Existe la medición de fuerzas por ambos lados y la enfermedad de ser el gallito tarda en curarse ante la confrontación física. Antonio Barrul hizo todo lo posible para evitarlo, -según mi apreciación en el video-sólo actúo ante la sensación de impotencia a que esas autoridades que orgullosamente crean mandamientos para el ciudadano ejemplar, no llegasen a tiempo. Eso sí, actúo con violencia ante niños delante.

Hay que fijarse que la pelea se produce prácticamente en la boca de salidad de la sala, decenas de niños podian haber eludido presenciar tal pelea por escasos metros. La tensión del momento evitó ese final feliz y todos lo vieron. La mente infantil es una esponja. Su cerebro asimila toda la información qu recibe de forma continua e indiscriminada y por supuesto, muchos de ellos, van a tener el bochornoso recuerdo durante un tiempo considerado. Nunca se evitará que un hijo se exponga a cosas que no desea. No se puede impedir que los hijos sufran. De hecho los estimulos que les llega, como padres, lo podemos catalogar como buenos o malos, y a la vez, pueden producirles el efecto contrario. Es incontrolable porque los adultos no saben, muchas veces, que se considera adecuado.  El periodista, José Antonio Piñero, que piensa -como todos- que llegar a las manos debe ser el último paso, analiza la situación y desliza que en la práctica, a veces lo menos lógico e inmoral se va gestando dentro del transcurso de la acción y puede ser la única vía posible.  (Audio: 06:29)

Ante la violencia de género de esto desgraciadamente, sé algo– o cualquier abuso que presenciemos, no se debería mirar hacía otro lado. Lanzo estas preguntas honestas tanto para el lector como para las instituciones que deberían tomar nota: ¿tenemos la facultad de enfrentarnos ante una injusticia pública si no hay más remedio y es urgente actuar?, ¿podemos proteger a los niños ante una situación inevitable y sin frustarnos?, ¿Qué piensas?. Me puedes escribir a mi email, andresantanaradio@gmail.com.

Mi opinión es que si al final actúas, tienes que rendir cuentas por tus hechos. Pero como dice el psicólogo Fiery Cushman, «hay diferentes caminos hacia la moralidad». Violencia o injusticia. Porque queramos o no, lo más importante es tener la consciencia tranquila y Antonio Barrul intuyo que la tiene. 

 

Timeline

00:00 CONTEXTO PELEA CINE EN LEÓN

01:29 TESTIMONIO DE ANTONIO BARRUL

02:36 INCISO SOBRE LA REALIDAD DEL SECTOR DE LA SEGURIDAD

03:19 LA METÁFORA DEL ELEFANTE EN LA HABITACIÓN

04:09 LA CRÍTICA A LAS AUTORIDADES

05:05 LA PRESENCIA DE NIÑOS

05:56 ENFRENTAMIENTO VS PASIVIDAD

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