Te voy a contar una historia sobre una ironía que costó cara. Porque se llevo a los tribunales.
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Extra
Te cuento que me senté (radiofónicamente) con Juan Soto Ivars para charlar sobre su último libro, La trinchera de las letras (2024), galardonado con el Premio Jovellanos por ofrecer, según el jurado, “una crítica sosegada al imperio de lo políticamente correcto”. Y vaya si lo logra: un ensayo delicioso y destilado con filo irónico.
Hablamos de la Batalla cultural o campo minado: en su ensayo diagnostica una cultura convertida en un polvorín: libros, canciones o incluso chistes virales pasan de ser inocentes a herejes en un click . No es guerra civil, pero casi: con trincheras ideológicas levantadas por ambos bandos—izquierda, derecha, woke, tradicionalistas—todos construimos muros antes que puentes.
También el ensayo alerta de un riesgo real: que la batalla cultural no solo hiere al humor, también al conocimiento. Cuando buscas pureza ideológica en todo, la cultura deja de ser espacio para la duda. Sabrás si has entrado en la trinchera cuando, en vez de pensar, te limitas a gritar “¡eres de los míos!”
Y por supuesto charlamos de la ironía, os dejo una parte de la entrevista:
Andrés: Hay una frase que se dice en la profesión Juan, de que la ironía no se entiende en radio, ¿tampoco se entiende en el día a día?
Soto Ivars: creo que la ironía se entiende perfectamente en radio y se entiende en cualquier ámbito siempre que la persona que recibe el mensaje esté preparado para codificarlo. La ironía es un lenguaje para personas inteligentes y desprejuiciadas. De hecho, el ejemplo que pongo en el libro (La trinchera de letras. 2024) me parece bastante revelador porque tengo una postura postisraelí (entrevista de octubre 2024), por ser un país democrático, todo el rollo este […] Al mismo tiempo el exceso del uso de la fuerza es como evidente en Netanyahu y tal. Por eso pongo el ejemplo de un cómico palestino que lo que hace, muy hábilmente, es ridiculizar mi postura pero lo hace tan bien con un sentido irónica tan fino, con una inteligencia tan clara, es un ejemplo de lo que te digo, que los idiotas no están todos en el otro lado, y gracias a la irónia, que es decir lo contrario de lo que realidad estás diciendo, creo que se genera un puente pero no es un puente en que todo el mundo pueda transitar. Si estás muy enfadado no puedes pasar por ahí porque te resbalas. Si no dedicas sufienciente esfuerzo a pensar que quizás el otro, no tiene una mala intención, pues tampoco. Creo que la ironía es una especie de lenguaje elitista, en el sentido bueno. En el sentido de que ciertas personas pueden captarla, y que pueden incluso utilizarla para acercarse al otro pero no creo que esté pasando la ironía hoy, un tiempo peor que otras épocas porque siempre ha sido un lenguaje restringido y por suerte, no por ser rico ni culto […] (sino personas que tengan) un sentido irónico de la vida. Ese pequeño grupo de los humanos tiene una herramienta que estaría muy bien difundir al resto pero que creo que no puede ser difundida.
Andrés: ¿Pero la ironía nos puede costar cara?
Soto Ivars: Mi libro anterior (Nadie se va a reir. 2022) va sobre un tipo (Anónimo García) que va a la cárcel por una ironía. Cuando los burros oyen ópera, patalean, ¿sabes?. Osea hay un dicho ruso que es buenísimo: no intentes enseñar a cantar a un cerdo porque perderás tu tiempo y cabrearás al cerdo. Pues si, es un riesgo pero merece la pena y que pese al castigo que puede llegar y que muchos cómicos ya conocen y pese al peligro es un ejercicio de libertad porque lo que no podemos tener es todo sin riesgo. Ahora queremos el café sin cafeina, la cerveza sin alcohol, la ironía sin peligro. Pues no. La libertad requiere asumir un riesgo y de vez en cuando te van a calzar una ostia. La libertad es lo que tiene. Me rio de los que dicen que el humor que no ofenda. […]
-> Entrevista Completa: Extrra: ‘La Trinchera de letras’ (2024) de Juan Soto Ivars.
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