Casi dos años después

Una de las cosas que más sentimos de forma clarividente es que estamos algo perdidos y expectantes. Cada día aparece una nueva información sobre el coronavirus contraria al día anterior. Cuando todo parece que irá bien, dos semanas después la situación cambia de nuevo. 

Uno de los hilos que más encajan a mi modo de ver la pandemia, no tiene porqué ser la verdad absoluta, es el de Miguel Ángel Del Pozo, médico y científico.

Recomiendo su lectura y las claves que pasan por: 1. La cronología de los coronavirus corroboran que cada de vez son menos dañinos a pesar de ser más contagiosos. 2. La desinformación nos alarma y nos confunde. 3. Los vacunados debemos estar tranquilos (pero con prudencia)... Y algunas cuestiones más que Miguel Ángel lo explica mucho mejor en su hilo. 

En una comida reciente (previo test de antígenos realizado) un familiar que ya disponía de las 3 vacunas, me comentó "que no era de médicos". Mucha gente comenta esa típica frase de "oye, no me gustan los médicos. Hasta que no me pongo malo, malo, no voy" y es muy lícito ir cuando uno le venga en gana... La cuestión es que mi familiar prosiguió con otra frase justo después de enlazar la anterior, con un tajante argumento: «Me vacuno no por mi en sí sino lo hago por solidaridad». Esa es la clave, puedes estar en contra de la industria farmacéutica o con el mundo por motivos que se pueden debatir pero debemos salir del discurso "negacionista-conspiranoide" o hacer ver a sus impulsores que están solos en la búsqueda hacía la nada. Todos tenemos a familiares mayores que cuidar, vecinos de toda la vida que seguir viendo, amigos y los padres de éstos que nos tienen cariño o gente enferma y cercana que debemos proteger. Solidaridad es la palabra que sirve para considerar vacunarnos ante todo, por humanidad. 

Otro anónimo influyente que lanza datos sobre la pandemia es Miguel Ángel Reinoso, un auténtico generador de información en Twitter que observa y reflexiona sobre la "mala" información en torno al virus y las consecuencias sobre la salud mental. Aunque sobre todo aporta números fáciles de leer. Un motivo a la que sostener la esperanza sobre el final de Covid tal y como lo entendemos hoy (con la aparición de Ómicron), están en estas gráficas:

Y qué decir de los trabajadores de la Sanidad. Ser el último eslabón de una situación descontrolada en cualquier punto de España debe ser un calvario. La consecuencia es terrorífica. Estos profesionales se exponen a la baja médica (que está pasando) por la frustración diaria. En el siguiente hilo se escribe otra de las historias para no dormir que tienen que aguantar, lo publica Manuel Jiménez, profesor y psicólogo:

0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.